Camilo Bermúdez *
El escenario político en el país se encuentra en su etapa más álgida. El Bloque contra la Dictadura, conformado por diputados conservadores, liberales, sandinistas renovados y resistencia nicaragüense, han actuado con firmeza ante las constantes embestidas incitadas por la letal maquinaria partidario-gubernamental del orteguismo.
La llegada al poder del Presidente Daniel Ortega se caracterizó desde el primer momento por violar el orden constitucional al nombrar a su esposa como Coordinadora del Consejo Nacional de Comunicación y Ciudadanía y, posteriormente, Secretaria Ejecutiva del CONPES; ha destinado un considerable porcentaje del presupuesto a medios de comunicación perteneciente a su entorno familiar tales como Radio Ya, Radio Sandino, Radio Viva FM, Canal 4, PUBLIMEI y PUBLINIC, estas últimas, empresas propagandísticas encargadas de instalar las vallas publicitarias rosado chicha que encontramos a lo largo y ancho del territorio nacional.
Orientó la ilegal toma de los tanques de almacenamiento de petróleo situados en Corinto, propiedad de la transnacional ESSO Standard Oil; usó su influencia en los poderes electoral y judicial para destituir al ex diputado Alejandro Bolaños Davis; su pretensión para que impere el sistema del control previo constitucional en un país de democracia frágil tal como se observó cuando recurrió por medio de tercera persona contra el proceso de formación de la Ley No. 630, la que ordenaba la derogación de los temidos CPC (llamados popularmente Consejos de Persecución Ciudadana)
También emplea la sede nacional del FSLN y su casa de habitación a la vez como su oficina para despachar asuntos oficiales en una clara confusión estado-partido; nos hizo quedar en ridículo ante foros internacionales como la LXII Período de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas donde el Presidente destinó más de veinte minutos a insultar a los hermanos pueblos de Estados Unidos y Europa y no a solicitar ante tan importante foro la ansiada ayuda que requerían nuestros coterráneos de la Costa Caribe después de la catástrofe provocada por el Huracán Félix y en la XVII Cumbre Interamericana efectuada en Chile confrontó a SM Juan Carlos, a Rodríguez Zapatero y al Canciller Moratinos, al salir en defensa del tiranuelo tropical venezolano, tildando al pueblo español de mafioso por tener empresas como Unión Fenosa.
No sólo de esa manera Ortega ha perjudicado internacionalmente la imagen de Nicaragua, mantiene además estrechas vinculaciones con personajes que atentan contra la estabilidad y la paz mundial o son reputados terroristas: Hugo Chávez, Fidel y Raúl Castro, Mahmoud Ahmadinejad, Muamar El Kadafi, Abdoulaye Wade, Adelaziz Bouteflika o el senil mercenario colombiano Manuel Marulanda Tiro Fijo, al que llamo hermano recientemente.
Por supuesto no puedo dejar de mencionar la pública reyerta que el Compañero Presidente sostiene inusitadamente contra los medios de comunicación social a los que ha llamado inmundos, provocadores de campañas de desprestigio contra el gobierno, incitadores, sediciosos y otros epítetos no publicables. Tal es así que el dieciocho de diciembre pasado Jorge Loáisiga fue detenido ilegalmente por los camisas azules, sicarios afines a la seguridad presidencial.
Esta breve radiografía de lo que han sido los ultrajes de Daniel Ortega contra del pueblo de Nicaragua y el Estado de Derecho no son más que la punta del iceberg de lo que podría ocurrir en los próximos meses sino nos unimos para luchar en contra de las pretensiones dictatoriales del también Secretario General del FSLN.
La lucha por el respeto a la ley conlleva una serie de acciones que han iniciado en la Asamblea Nacional con la conformación del Bloque contra la Dictadura, quienes resistiendo firmemente los ataques del primer mandatario, demuestran rectitud y entereza patriótica en su actuar.
No sólo a los representantes del pueblo les compete tal misión, sino al pueblo mismo. Ese mismo pueblo heroico que combatió la dictadura de don José Santos Zelaya, el que luchó contra la dinastía de los Somoza, el que derrocó el gobierno militar de los ochenta con el voto; ese mismo pueblo deberá unirse una vez como piedra monolítica para impedir que las ideas opresoras y arbitrarias de Ortega se puedan consumar.
Ese pueblo estoico que batalló junto con el General José Dolores Estrada para impedir que la hordas filibusteras penetraran en el corazón de nuestra nación junto con el espíritu combativo y democrático de los héroes de la Guerra Nacional deberá imperar en el corazón de cada nicaragüense que desee vivir en paz; y alzando fuertemente la voz enarbolando la bandera de la libertad, la bandera azul y blanco, digamos: ¡NO A LA DICTADURA!
*camilo@lawyer.com